Proyecto liderado por académico del Campus Los Ángeles busca ampliar el conocimiento sobre especies vegetales poco estudiadas y abrir nuevas oportunidades para posibles aplicaciones en salud, agricultura e industria alimentaria.
La biodiversidad chilena alberga numerosas especies vegetales cuyo potencial científico aún permanece prácticamente inexplorado. Con ese desafío, un proyecto liderado por el académico de la Universidad de Concepción Campus Los Ángeles, Dr. Carlos Schneider Barrera, investiga las propiedades antioxidantes y antimicrobianas de tres plantas nativas; Empetrum rubrum, Luzuriaga radicans y Nertera granadensis, con el objetivo de identificar compuestos bioactivos que podrían tener futuras aplicaciones en distintos ámbitos.
El estudio nació a partir de una necesidad concreta, referente a la escasa información científica disponible sobre estas especies. “Existe muy poca información científica sobre estas plantas nativas. Esa ausencia de estudios fue el principal motivo para comenzar esta investigación, porque conocer el contenido de sus metabolitos y sus efectos biológicos significa aportar información nueva sobre especies endémicas o nativas chilenas prácticamente no estudiadas en relación con su actividad biológica”, explica el Dr. Carlos Schneider.
Los metabolitos son compuestos producidos por las plantas para responder a distintos desafíos del entorno. Algunos de ellos poseen propiedades antioxidantes, capaces de neutralizar radicales libres, mientras que otros presentan actividad antimicrobiana, inhibiendo el crecimiento de bacterias y hongos. Conocer estas características podría abrir nuevas posibilidades para su utilización en áreas como la salud, la industria alimentaria y la agricultura.
Uno de los aspectos que despertó el interés del investigador es la capacidad de estas especies para desarrollarse en ambientes naturales particularmente exigentes.
“En algunas de estas plantas observamos una ausencia de patógenos, y esta ausencia podría estar relacionada con la presencia de metabolitos con efectos antimicrobianos. Además, especies como Empetrum rubrum crecen en ambientes precordilleranos sometidos a bajas temperaturas, fuertes vientos y una intensa radiación solar, condiciones que podrían favorecer la producción de compuestos antioxidantes como parte de sus mecanismos naturales de defensa”, señala el académico.
Para desarrollar la investigación, se obtienen extractos desde distintas partes de las plantas, como hojas, frutos, raíces o tallos, utilizando solventes específicos. Posteriormente, estos extractos son analizados mediante equipos especializados para evaluar su capacidad antioxidante e identificar las moléculas responsables de estos efectos biológicos.
Los resultados podrían tener aplicaciones relevantes en diversos sectores. En la industria alimentaria, por ejemplo, estos compuestos podrían contribuir a prevenir la contaminación microbiana o aumentar las propiedades antioxidantes de determinados productos. En agricultura, en tanto, podrían transformarse en alternativas para el control de microorganismos que afectan los cultivos.
El proyecto también representa una valiosa instancia de formación para estudiantes de pregrado de la Universidad de Concepción, quienes participan activamente en el trabajo experimental y adquieren experiencia en técnicas analíticas, uso de equipamiento científico e investigación aplicada.
“Los estudiantes desarrollan conocimientos y práctica en el laboratorio utilizando métodos analíticos e instrumentos especializados para cumplir los objetivos de la investigación. Además, además, gran parte de los resultados experimentales de las investigaciones se difunden posteriormente a través de memorias de título, congresos científicos y publicaciones en revistas indexadas”, destaca Schneider.
El investigador explica que esta línea de trabajo continuará ampliándose hacia el estudio de nuevos efectos biológicos presentes en estas especies.
“Nuestro interés es continuar investigando otros efectos biológicos de estos metabolitos, como su potencial antiinflamatorio o antidiabético, además de evaluar su toxicidad. Encontrar compuestos bioactivos en plantas nativas o endémicas chilenas representa un avance para la fitoquímica y podría contribuir, en el futuro, al desarrollo de nutracéuticos para seres humanos o animales”, concluye.















