DÍA DE LA TIERRA

 

 

21 de Abril de 2026
Autor: Prof. Mauricio J. Rondanelli Reyes

Cada 22 de abril, el Día de la Tierra nos invita a detenernos un momento y mirar con atención el mundo que habitamos. Como biólogo naturalista y botánico, no puedo evitar dirigir esa mirada hacia el reino vegetal, ese tejido orgánico silencioso que sostiene la vida tal como la conocemos. Las plantas no solo conforman el paisaje, son arquitectas del equilibrio ecológico, reguladoras del clima, generadoras de oxígeno y base de casi todas las cadenas alimenticias; ciertamente, un entramado virtuoso que ha permito a este planeta azul mantenerse verde y respirando por los últimos 450 millones de años.

A menudo pasamos junto a árboles, arbustos y hierbas, sin reparar en su extraordinaria complejidad, mucho menos en musgos y líquenes y su simpleza aparente. Sin embargo, cada hoja es un laboratorio donde la luz del sol se transforma en energía; cada raíz, una exploradora que conversa con el suelo y sus microorganismos; cada flor, una esperanza de polinización y alimentación. Esta red viva no es infinita ni invulnerable. La deforestación, el cambio climático, la contaminación y la expansión urbana están alterando profundamente estos sistemas de vida, muchas veces de manera irreversible. Cuidar el planeta implica, en gran medida, cuidar este reino vegetal. No se trata solo de preservar grandes bosques o selvas lejanas, sino también de valorar la vegetación cotidiana: la plaza del barrio, el jardín de nuestras casas, incluso las especies nativas que resisten en los bordes de caminos y ciudades. Protegerlas es proteger nuestra propia calidad de vida.

En esta nueva conmemoración del Día de la Tierra, les tiendo la presente invitación para reconectar con lo vegetal desde una mirada más consciente. Observar, aprender, respetar y actuar. Plantar un árbol, reducir nuestro impacto ambiental, apoyar iniciativas de conservación y sustentabilidad, o simplemente detenernos a comprender el valor de una especie vegetal cercana son gestos que, sumados, generan cambio. En estos tiempos convulsos que vive la humanidad, en donde la especie humana vela por si y para si acosta incluso de su propia subsistencia se hace urgente un llamado a activar nuestra conciencia colectiva, aquella de nuestros antepasados remotos, que convivían en armonía con el entorno.

La Tierra no es un recurso inagotable, sino una red viva de la que formamos parte. Y en esa red, este maravilloso mundo de las plantas es el pulso verde que la mantiene en equilibrio. Cuidarlo es, en definitiva, asegurar nuestra permanencia en el planeta.

Prof. Mauricio J. Rondanelli Reyes.
Biólogo – Dr. en Ciencias Biológicas.
Departamento de Ciencia y Tecnología Vegetal.
Universidad de Concepción Campus Los Ángeles 

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