{"id":281637,"date":"2025-04-15T09:51:00","date_gmt":"2025-04-15T12:51:00","guid":{"rendered":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/?p=281637"},"modified":"2026-01-26T13:25:00","modified_gmt":"2026-01-26T16:25:00","slug":"el-efecto-eliza-revive-en-la-era-de-la-inteligencia-artificial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/2025\/04\/15\/el-efecto-eliza-revive-en-la-era-de-la-inteligencia-artificial\/","title":{"rendered":"\u201cEl efecto Eliza revive en la era de la inteligencia artificial\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-background-color has-background\">En 1966, Joseph Weizenbaum cre\u00f3 un programa inform\u00e1tico llamado ELIZA. Su objetivo era simple: simular una conversaci\u00f3n con un psicoterapeuta. ELIZA no entend\u00eda nada, pero respond\u00eda con preguntas gen\u00e9ricas del tipo \u201c\u00bfPor qu\u00e9 dices eso?\u201d o \u201cCu\u00e9ntame m\u00e1s sobre eso\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo sorprendente no fue el c\u00f3digo, sino la reacci\u00f3n de las personas: muchas sent\u00edan que el programa realmente las escuchaba, que comprend\u00eda lo que estaban diciendo. A ese fen\u00f3meno se le llam\u00f3 el efecto Eliza.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, m\u00e1s de 50 a\u00f1os despu\u00e9s, estamos viviendo una versi\u00f3n amplificada de ese fen\u00f3meno. Modelos de lenguaje como ChatGPT, dise\u00f1ados para generar texto de forma fluida y coherente, han alcanzado niveles de sofisticaci\u00f3n que rozan lo humano. Pero eso no significa que comprendan lo que dicen, ni que piensen, ni que sientan. Sin embargo, al conversar con estas herramientas, muchas personas no solo olvidan que est\u00e1n frente a un algoritmo, sino que llegan a confiar en \u00e9l, buscar consuelo, consejo e incluso compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no es malo en s\u00ed mismo. Las inteligencias artificiales pueden ser aliadas poderosas en m\u00faltiples tareas: desde educaci\u00f3n hasta creatividad, desde asistencia t\u00e9cnica hasta la redacci\u00f3n de ideas complejas. Pero es clave entender que, por muy realistas que parezcan, no son conscientes, no tienen emociones y no reemplazan el juicio humano.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema surge cuando esta ilusi\u00f3n de comprensi\u00f3n lleva a errores de juicio. Por ejemplo, confiar ciegamente en una respuesta t\u00e9cnica o m\u00e9dica sin validar su veracidad, o sustituir apoyo psicol\u00f3gico profesional por una conversaci\u00f3n con una IA. Tambi\u00e9n hay riesgos en la manipulaci\u00f3n emocional, cuando una persona vulnerable proyecta sentimientos sobre una m\u00e1quina que, en el fondo, solo est\u00e1 replicando patrones. Para estar atentos, es importante recordar siempre que estamos interactuando con un sistema sin intenci\u00f3n ni conciencia, mantener un pensamiento cr\u00edtico, y utilizar la IA como apoyo, no como autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto Eliza nos recuerda que la tecnolog\u00eda no solo se usa, tambi\u00e9n se interpreta. Leemos m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, buscamos humanidad incluso en una pantalla. Esa capacidad humana de proyectar emociones sobre m\u00e1quinas puede ser \u00fatil\u2026 pero tambi\u00e9n riesgosa. Imaginemos a alguien buscando ayuda emocional en una IA creyendo que esta \u201ccomprende\u201d. Imaginemos a un estudiante creyendo que la respuesta generada es infalible solo porque \u201csuena convincente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, debemos usar estas herramientas con un criterio informado. Entender c\u00f3mo funcionan, qu\u00e9 pueden hacer y, sobre todo, qu\u00e9 no pueden hacer. No se trata de desconfiar de la IA, sino de no mitificarla. Porque si algo nos ense\u00f1\u00f3 ELIZA, es que la ilusi\u00f3n de comprensi\u00f3n puede ser tan poderosa como la comprensi\u00f3n misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Javier Parada Barriga.<br \/>\nJefe Unidad de TI<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":280472,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-281637","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=281637"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281637\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":281721,"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281637\/revisions\/281721"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/280472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=281637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=281637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losangeles.udec.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=281637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}